El etnógrafo argentino presentó en Chile las conclusiones de su trabajo "Los pacientes del Estado" en que analiza cómo las filas de espera son un capital político para la dominación, entre éstas esperar por una atención de urgencia, por un metro colapsado en hora punta o conseguir una matrícula en la educación pública.
La raíz de la palabra paciente tiene dos connotaciones muy relacionadas. La primera habla de quien sufre una enfermedad y tiene una raíz latina "pati" que significa "sufrimiento", como describe el doctor en sociología de la Universidad de Texas, Javier Auyero.
"Hacer esperar a los pobres es una herramienta de control para el poder que les permite vigilar y castigar. A la vez, genera una subjetividad en los pobres, quienes creen que 'deben' esperar y que, en ese sentido, actúan como buenos esperantes", explica el autor del ensayo Los pacientes del Estado (Eudeba, 2013), que desgrana lo que hay detrás de las esperas y burocracias que utilizan los gobiernos como herramienta represiva pero pasiva.













