17 de agosto de 2019 | Escribe: Natalia Rovira en Atletismo | Foto: Natalia Rovira
Cortesía: la diaria
A los 45 años era fumadora, tenía sobrepeso y consumía pastillas para la depresión. Por salud empezó a caminar, luego a trotar y a los meses a correr. Corre para no pensar, dice, porque en ese instante todos sus problemas desaparecen.
Su alarma suena a las 5.00. Una hora después entra a trabajar en un edificio donde limpia, corta el pasto, reparte la correspondencia y hasta oficia de psicóloga de los vecinos. También labura a la tarde haciendo limpiezas, para llevar algún peso más a la casa. 16.45 pasa a buscar por el colegio a uno de sus ocho nietos. Cuando llega su hija Nelly, a la noche, sale a entrenar. Algún día también aprovecha entre trabajo y trabajo. Y así todos los días, en el circuito aeróbico que está alrededor del arroyo Miguelete, en el Prado. No la detiene ni el frío ni el cansancio.


